Se dispara el dólar ante un extraño dato de empleos

Hola Amigos, buen día. Después de varios meses ha vuelto la normalidad al calendario de noticias. Y, como podía pasar, vino de la mano de las cifras de empleo de mayo. Se esperaban poco más de 85 mil nuevas nóminas creadas el mes pasado, pero se publicaron 172 mil, casi 90 más de lo esperado.

La historia es conocida. Los analistas del sector pronostican algo que no queda, ni por lejos, en línea con dicho pronóstico. El dólar había caído en los días anteriores, y la previsión apuntaba a un mes de magra cosecha -los 85 mil puestos pronosticados-, por lo que el billete parecía listo para seguir cayendo.

En cambio, el resultado, que desde la fecha en que fue reemplazada la cúpula de la oficina de Estadísticas del Departamento de Trabajo siempre arroja cifras positivas, dejó en claro que los “analistas” tienen nula pericia, si se piensa bien de ellos.

Las consecuencias de estas burdas manipulaciones estuvieron en línea con lo sucedido: el dólar se fortaleció de inmediato en todos los frentes.

El oro borró sus ganancias de 2026 en minutos (algo parecido había ocurrido en marzo), llegando a niveles que no tocaba desde finales de diciembre pasado. Con todo, su precio parece más acorde a la realidad, lejos de los 5595 dólares que tocó el 29 de enero de este año, bajo el argumento de compras masivas por parte de los bancos centrales. ¿Qué pasó desde entonces? ¿Los bancos centrales dejaron de comprar el mismo día a la misma hora? El inicio de un conflicto bélico cuyas consecuencias aun se desconocen terminaron por doblegar al metal en lugar de fortalecerlo, como podría esperarse en una situación semejante. ¿Dejó el oro de ser activo de refugio? ¿O acaso su alza desde octubre de 2025 hasta los máximos de enero fueron producto de que se trata de un mercado simbólico, de escaso volumen y manejado por pocos jugadores?

La bolsa de Nueva York, que vivía una fiesta sin final, tembló el viernes ante los sospechosos datos de empleo. El índice Nasdaq 100 cayó un 4% en pocas horas. Desde el 31 de marzo ganó 8000 puntos, de los cuales cedió 2000 el viernes. Un 25% de toma de ganancias del rally de 2 meses, algo esperable y saludable, en momentos en que la moda llevó a miles de inversores a comprar papeles de tecnología vinculados a inteligencia artificial a como diera lugar, bajo el argumento de que “igual van a subir”. La caída de Broadcom, que tuvo lugar el jueves, fue un augurio. Cedió desde casi 500 dólares a los 385 dólares en el cierre del viernes.

Similar pérdida sufrió el S&P 500, llegando al nivel del 20 de mayo. El Dow Jones, en cambio, solo cedió sus ganancias del jueves, aunque la formación de vuelta en un día, de cambio de tendencia, anticipa que, salvo una fuerte recuperación que pueda experimentar el lunes, podría iniciar un ciclo bajista de corto plazo.

Paradójicamente, el muy buen dato de empleos hizo caer a la bolsa. El motivo, claro, es que la Fed podría pensar en un aumento de tipos de interés en el futuro. Sobre todo si la inflación no cede y el petróleo, que el viernes también cayó fuerte, pero sin perder dirección alcista, sigue impactando en el costo de vida.

Una encuesta publicada por Financial Times el domingo dice que el 68% de los estadounidenses desaprueban la gestión del presidente Trump en materia de inflación y en su gestión de política exterior. La elección de medio término que tendrá lugar en noviembre es el motivo más importante que tiene Trump para terminar con el conflicto en Medio Oriente, aunque Irán no parece tan apurado. En su caso, el ahogo financiero producto de no poder exportar petróleo por el bloqueo del estrecho de Ormuz en lo que urge.

Si el conflicto termina, la inflación se modera y el petróleo cede, la Fed no tendrá motivos para aumentar la tasa. Tampoco los tendrá el Sr. Warsh, nuevo titular del organismo, que tendrá su primer examen en dos semanas, en el que podrá a prueba la poca credibilidad con la que asumió, ante la sospecha de que será más que permeable a la presión política de Trump para recortar la tasa a como de lugar.

Por el momento, los mercados solo premian al dólar. Ello explica la caída del euro, que llegó a mínimos de dos meses el viernes. La sobreventa que presenta en el gráfico de corto plazo hace pensar en una corrección alcista que al menos lo aleje de la zona de cierre del viernes, pero lejos de recuperarse más allá de 1.1600.

La libra esterlina llegó a mínimos que no tocaba desde el 18 de mayo, y apunta a 1.3300, nivel cuyo quiebre podría extender su caída a 1.3250 en las próximas sesiones. La moneda británica no logra estabilizarse por encima de 1.3500, nivel que aparece como una barrera en sus continuos intentos de recuperación. Tampoco tiene motivos para hacerlo en estos días, después de que desde el Banco de Inglaterra anunciaran que no hay apuro por aumentar la tasa de interés.

El yen se acerca a sus mínimos anuales, que en 160.60 dieron lugar a una intervención por parte del Banco de Japón, la cual se produjo el 30 de abril. La moneda nipona cedió todas sus ganancias desde entonces, y por el momento no se puede esperar más que una caída adicional de la misma. Una intervención contundente por parte de Japón podría revertir esta situación, aunque, por lo visto, lo única que podrá frenar la caída es un drástico aumento de tipos de interés, lo cual luce inviable por el momento.

Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, nos vemos el martes.