Hola Amigos, buen día. El dólar ganó terreno en todos los frentes el miércoles, favorecido por la incertidumbre que provoca el conflicto bélico en Medio Oriente. Al respecto la postura del gobierno de Estados Unidos es claramente la de finalizar el combate, buscando negociaciones y haciendo anuncios de supuestos acuerdos con Irán. Desde Teherán la respuesta es siempre la misma: la desmentida de cualquier acuerdo, o directamente el silencio.
Este enfrentamiento, que se acerca a los dos meses de duración pese a la frágil tregua actual, encuentra a Estados Unidos como supuesto ganador en el campo militar, pero sin margen para terminar el mismo en el corto plazo, tal como busca el presidente Trump, quien se juega, a mediados de noviembre, el resto de su mandato, con elecciones de medio término.
La extensión del conflicto genera movimientos de todo tipo en los mercados, con tensiones y alivios que, a veces, se van sucediendo unos a otros con diferencia de horas. El miércoles fue el turno del dólar. El jueves puede ser distinto. Pero, en cualquier caso, la falta de credibilidad de los mercados hacia todo tipo de anuncio debería ser, por lo menos, un llamado de atención para el gobierno estadounidense.
El bloqueo naval del estrecho de Ormuz por parte de Estados Unidos busca ahogar financieramente a Irán, en un cambio de postura respecto al inicio de la lucha. En aquella oportunidad, Washington bregaba -o eso decía- por un cambio de régimen en el gobierno iraní. Ahora, sin disimulos, va por el petróleo de Irán, que se niega a firmar cualquier acuerdo si Ormuz no es abierto sin condiciones.
Como se ve, el verdadero termómetro de los mercados en estas horas es el petróleo. Los futuros del WTI, de nuevo muy altos y en ascenso, anticipan medidas duras de los bancos centrales, alarmados por una inflación que se les viene encima sin poder luchar contra la misma.
Si bien la gestión de estas entidades se mide por el costo de vida subyacente, que surge de excluir los aumentos de los alimentos y la energía, a los consumidores poco les interesan los porcentajes. Directamente sufren la inflación, sin excepciones en el mundo. Todo producto del conflicto en Medio Oriente.
En este contexto, se acercan las decisiones de política monetaria de la Fed, prevista para el miércoles próximo, antecedida por el Banco de Japón, y seguida, el jueves por el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo.
Las divisas principales presentan oscilaciones moderadas. Algunas versiones de alza de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo podrían desencadenar movimientos fuertes en el euro. No se esperan cambios, al menos por ahora, en el Banco de Inglaterra. Desde el Banco de Japón quedaron algunas dudas flotando dos semanas atrás, aunque no parece que vaya a aumentar la tasa en estos momentos.
La debilidad actual del euro va en dirección contraria a un aumento de tipos por parte del BCE. La misma se ve vinculada al alza del dólar, que no tiene mayores resistencias en tanto el panorama en Medio Oriente no cambie. El par EUR/USD ya quebró 1.1700, y si bien se mantiene en dicha zona, apunta a la baja para el resto de la sesión, con soportes en 1.1670 y 1.1640.
La libra esterlina tampoco tiene mucho que festejar. Su fortaleza de las semanas anteriores se desvanece, y apunta a la baja para las próximas horas. Sus próximos soportes se hallan en 1.3475 y 1.3445.
El yen se ve afectado por el alto precio del petróleo, que cotiza a 99 dólares en estos momentos en los futuros del WTI. La moneda nipona sufre nuevamente la presión de la materia prima, y se acerca a 160.00, nivel cuyo quiebre lo llevará a 160.30, el máximo del año para el cruce USD/JPY. Desde allí se puede esperar algún tipo de acción por parte del Banco de Japón.
La onza de oro cotiza a 4706 dólares, perdiendo posiciones en estas horas, con próximos soportes en 4645 y 4600 dólares para el resto del día, con una tendencia muy marcada a la baja en el gráfico de 4 horas.
Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, nos vemos el viernes.