Hola Amigos, buen día. Sobre la tarde de Nueva York del lunes, y después de una sesión intensa y repleta de idas y vueltas en los activos principales, el petróleo cedió más de 20 dólares, totalizando una caída de 39 dólares en el día. Claro que, en el inicio semanal, había escalado a 120 dólares en los futuros del WTI, totalizando una ganancia -hasta ese momento- de 28 dólares desde el cierre del viernes, y 58 dólares desde el inicio de mes.
Esta ensalada de cifras y precios, totalmente impropia cuando se habla de la materia prima más importante del mundo, refleja el clima de negocios actual. El petróleo duplicó su valor en los pocos meses que lleva 2026, y nadie sabe si seguirá escalando para superar los máximos mencionados en 120 dólares, o volverá a los 60 dólares, previa cobertura de un gap que dejó la semana pasada en la zona de 70 dólares.
Esta suerte de locura desatada en los mercados tiene, como de costumbre, al presidente Trump como convidado de piedra. El mandatario desinfló al petróleo el lunes, al expresar que la guerra contra Irán está prácticamente terminada, habiendo dejado sin posibilidad alguna de defensa al país persa.
Sin embargo, Irán designó a un nuevo líder supremo -hijo del Sr. Kamehini, que murió pocos días atrás- en una abierta muestra de que está lejos de rendirse, como lo anunció Trump.
La baja del petróleo trajo un alivio muy tenue a los mercados, y luce como una corrección necesaria en medio de una escalada cuyo final parece lejano. Los mercados interpretan este movimiento como una cuestión totalmente transitoria, y salvo que el enfrentamiento en Medio Oriente efectivamente termine, con el respectivo retiro de tropas, será difícil convencer a los inversores de que hay un acuerdo de paz.
La inflación derivada de este aumento del petróleo aun no se ha hecho sentir del todo, pero son pocos los países en los que el combustible no aumentó al menos un 20% en pocos días. Estos aumentos no ayudan a Trump, que se jugará en noviembre una segunda mitad de mandato con el Congreso a favor, algo que, a priori, no parece que vaya a tener.
Mientras esto sucedía con los futuros del WTI y el Brent, el yen se vio ampliamente beneficiado, con una recuperación de más de 120 puntos en pocas horas. La moneda nipona, presionada por el costo de la energía y con una inflación de Tokio en récords de varias décadas, podría ofrecer alguna recuperación algo más sustentable si el petróleo no vuelve a buscar los 100 dólares. Ambas cosas asemejan ser inviables en estas horas.
A distinto ritmo, el euro, la libra esterlina y el franco suizo se van recuperando de sus bajas de la semana pasada, y del lunes a la mañana. Lejos están de quedar en posiciones cómodas, pero al menos se alejan de sus mínimos de varias semanas, en especial el euro y la libra esterlina.
El oro se mueve en un relativamente angosto rango de precios, inusual en estas circunstancias. Pero su lugar como activo de refugio -que no perdió pero pausó- lo ocupa directamente el dólar. Si logra superar 5250 dólares, su panorama de corto plazo quedará despejado al alza.
La bolsa de Nueva York, cuyo inicio de semana pintaba un panorama sombrío para todo el día, terminó con ganancias en sus índices principales.
¿Cuánto puede durar este optimismo, poco fundado y muy artificial? Creemos que bastante poco.
El calendario de noticias es nuevamente modesto este martes. No hacen falta muchos informes. Lo que sucede en Medio Oriente es estímulo suficiente para los mercados.
Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, nos vemos el miércoles.