Hola Amigos, buen día. La medición del ISM de servicios quedó en su máximo desde diciembre de 2022, superando los 56 puntos, en un informe conocido el miércoles en Estados Unidos. Ya el lunes, la medición de manufacturas había quedado por encima de los 52 puntos, cifra similar a la del mes pasado, reflejando un crecimiento que no observaba desde junio de 2022. Ambos datos superaron ampliamente las expectativas de los mercados.
Si bien el mercado laboral lejos está de sus mejores momentos, las nóminas de empleo de enero quedaron en 130 mil, una cifra totalmente inesperada. Y todo indica que el mismo informe, pero del mes febrero, que se conocerá el viernes por la mañana, irá en la misma dirección. En todos los casos, los pronósticos son simples figuras decorativas.
Este crecimiento llega en momentos críticos para el gobierno de Trump, que ha ingresado en un nuevo conflicto bélico la semana pasada, a pocos meses de la elección de medio término. La popularidad del gobierno ha ido cayendo en los últimos tiempos, y estos datos parecen querer revertir esta situación.
Lo que es claro es que la Fed, ante este panorama, descarta cualquier recorte de tipos de interés en los próximos tiempos. Esto significa que el presidente Powell se irá con la frente alta, y dejará al nuevo presidente (aun no confirmado), Sr. Warsh, la tarea de recortar la tasa con una inflación que, increíblemente, y pese a que la economía -siempre según estos informes- crece velozmente, se acerca al objetivo del 2% anual.
El dólar, azuzado por estos sólidos informes y por la búsqueda de refugio por parte de los inversores, crece ante las monedas principales. El euro, de cuya autonomía queda poco y cada día más se ve sometido a las idas y vueltas del dólar, cayó el martes a un mínimo que no tocaba desde el 25 de noviembre pasado, perdiendo una tendencia alcista que mantuvo desde entonces. El quiebre de 1.1660 fue determinante en este sentido, y debería quebrar tal nivel -el miércoles lo intentó sin éxito- para retomar una dirección alcista que por ahora no tiene mucho asidero.
La entrada en el conflicto de Medio Oriente de varias potencias europeas, que por ahora se limita a apoyo logístico y verbal a Estados Unidos e Israel, poco ayuda a la moneda única. Tampoco, por supuesto, la ayudará el hecho de que la tasa de la Fed se mantenga en el nivel actual, con un diferencial de más de 1.5% respecto a la tasa del BCE.
La libra esterlina también se ve sujeta a los avatares del dólar. En su caso también pesa el probable recorte de tasa por parte del Bank of England, que podría tener lugar este mismo mes. Su precio actual es de 1.3324, con tendencia bajista para el resto del día, y próximo soporte en 1.3250, el mínimo que tocó el martes.
El yen amagó con recuperarse a primera hora de este jueves, pero no pudo más que llegar a 156.44, desde donde inició una de sus habituales caídas, que lo lleva, por ahora, a 157.35. La moneda nipona, atada a la voluntad de la primera ministra de Japón, Sra. Takahichi, y también a un Banco de Japón que no actúa, no tiene mucho para ganar próximamente. Prueba de ello es que, ni siquiera ante un conflicto como el de Medio Oriente, con una veintena de países involucrados, los inversores lo buscaron como refugio. Sí ocurrió, por ejemplo, con el franco suizo.
Respecto al oro, consolida sus ganancias en la zona de 5170 dólares, y si bien la lógica indica que ante el estado de cosas actual debería dispararse, no lo ha hecho ni siquiera en el inicio de la semana. La onza deberá ahora quebrar 5250 dólares para acercarse a sus máximos históricos de fines de enero de 5595 dólares, aunque difícilmente logre hacerlo en las próximas horas.
La agenda de informes incluye las peticiones semanales de desempleo, a las 8:30 del este.
Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, nos vemos el viernes.