Hola Amigos, buen día. Es evidente que el cierre del gobierno Federal en Estados Unidos, que duró un mes y medio, tuvo un efecto adormecedor en los mercados financieros.
La extraña calma que se ha generado en las últimas semanas suele terminar abruptamente. Pero por el momento no queda en claro que es lo que provocará que los activos principales se despierten.
El calendario de noticias es errático, con datos que intercalan información de septiembre, octubre y noviembre. Las cifras de empleo e inflación, de distintos meses muestran a simple vista el deterioro del mercado laboral, y que el costo de vida se ha estabilizado en torno al 3% anual, lejos del objetivo de la Fed.
En las últimas dos semanas creció el consenso entre los inversores y operadores acerca de un recorte de tipos en la reunión que tendrá lugar el 9 y 10 de diciembre. El consenso es prácticamente unánime, por lo que la tasa quedaría en el 3.75% al cierre de 2025. Alta, sí, por encima de la inflación también, pero en franco descenso.
En este proceder del banco central tiene especial peso la crítica permanente del presidente Trump sobre el líder de la Fed, Jerome Powell. Su destitución quedó en suspenso en mayo, cuando el presidente se expresó en esta dirección por primera vez. Y ya no parece tener sentido pagar el costo político de entrometerse en la independencia del banco central cuando a Powell le quedan solo cinco meses de mandato. Trump se meterá en la Fed, claro, pero con elegancia, imponiendo autoridades afines a su ambición de tener una tasa muy baja. Seguramente tomará los recaudos para evitar lo que le pasó con su exaliado Powell, a quien nominó en su primer mandato, con los resultados que todavía se están viendo.
El dólar tiene bastante para perder en los próximos tiempos. Con la Fed recortando la tasa, al billete se le terminan los argumentos para seguir soportando al resto de las monedas en el estado actual. La larga pausa que se están tomando los mercados, con movimientos suaves, rangos de precios mínimos, y un calendario de noticias en absoluto atractivo, va a terminar pronto. Tal vez no con el recorte mencionado, ya casi descontado.
La atención principal, en términos de política internacional, sigue puesta en la guerra en Europa del este. Trump propuso un plan de paz, muy desventajoso para Ucrania, y la Unión Europea salió en su ayuda. Putin espera, sabiendo que tiene más para ganar que para perder. La propuesta, cuyo límite de aceptación era el jueves pasado, aun está en pie, pero los festivos dejaron en suspenso cualquier definición.
Si finalmente se firma la paz, el petróleo y el gas natural caerán con fuerza, ante el aumento de la oferta de Rusia, que ahora está parcialmente restringida. Buena noticia para los bancos centrales, que están lejos de controlar el precio de las materias primas.
El fuerte aumento del oro, que el viernes llegó a máximos de más de dos semanas, parece anunciar que la paz está lejos. Aunque la onza se ve fortalecida también por el futuro recorte de tipos, por lo que su techo aparece lejos para los próximos días. No lo vemos llegando a máximos históricos antes de la Fed, pero sí tiene las puertas abiertas para todo el mes, que será largo. La plata, que insólitamente se disparó a máximos históricos el viernes superando los 56 dólares en pocos minutos, anticipa que a la onza le ha llegado nuevamente la buena hora.
El euro golpea una y otra vez contra 1.1600, aunque apenas logra superar dicha marca, para regresar debajo de la misma. Esta semana tendrá la chance de quebrarla, con un lejano objetivo en 1.1770, el más largo de los gaps que dejó en octubre. El más cercano es 1.1740. Para el lunes, 1.1630 aparece como la resistencia a seguir.
La libra esterlina, al igual que el euro, ha establecido una figura de doble suelo medida en el gráfico diario, anticipando buenos vientos para su precio, probablemente por encima de 1.3400. Pero deberá apurarse. El 18 de diciembre el Banco de Inglaterra podría recortar la tasa al 3.75% (igual que la Fed) y allí verá empantanado su camino. Este lunes, 1.3260 es el objetivo a tener en cuenta.
El yen sigue muy débil. La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, sigue emulando a Shinzo Abe, que en 2012 estableció las “Abenomics”. Claro que en ese tiempo el yen se movía en la zona de 80.00, y ahora en 156.00. El Banco de Japón comienza a dar señales de alza de tipos, que impactará de lleno con un recorte de la Fed. Este choque favorecerá al yen, pese a las medidas de Takaichi, y al festival de carry trade de algunos fondos y bancos. En este sentido, convendrá mirar muy de cerca al dólar australiano, que es siempre es favorito para volcar las deudas que se toman en yenes casi regalados. El hombro cabeza hombro del par AUD/USD en el gráfico semanal no es buen augurio para el Aussie, aunque es justo decir que el Banco de la Reserva de Australia le quitó parte de su atractivo en el último año, con diversos recortes de tipos.
Cuando Usted lea estas líneas ya habrá hablado el Sr. Ueda, líder del BoJ, que puede tener un peso decisivo en el futuro inmediato del yen. Para el lunes, el quiebre de 155.50 puede ser el preludio de una recuperación mayor, que lo acerque a 147.50, el gap que dejó el 5 de octubre.
El calendario de informes incluye este lunes el ISM de manufacturas, a las 10:00 del este, que una vez más quedará debajo de los 50 puntos, marcando contracción del sector.
Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, nos vemos el martes.